Cuando pienso en el apellido de nuestro sector, formación para el empleo, tengo la sensación de que genera falsas expectativas al poner una relación directa entre formación y empleo. El empleo es un tema complejo, que depende de al menos cuatro macro-variables: la demografía (la pirámide de edad o los flujos migratorios determinan las fluctuaciones de la población activa), el mercado de trabajo (donde se cruzan oferta y demanda y que dista de ser un mercado perfecto), el sistema productivo, y las políticas públicas.

Como profesional que me apasiona la formación para el empleo,  me gusta pensar que en nuestro sector lo que podemos hacer es incrementar la empleabilidad de nuestros alumnos. ¿Qué es la empleabilidad?  Llevo algún tiempo dándole vueltas al concepto de empleabilidad. Sin recurrir a una definición académica, me gusta la siguiente definición:

“empleabilidad es la capacidad de una persona para estar empleado”

El origen de la palabra empleabilidad deriva de la palabra inglesa employability, que proviene de la unión de employ (empleo) y hability (habilidad)

Para ello podemos identificar cuatro situaciones:

  1. La habilidad de obtener el primer empleo
  2. La habilidad de mantener el empleo una vez superado el periodo de prueba
  3. La habilidad para progresar en el empleo, hacer transiciones entre trabajos y roles dentro de la misma organización
  4. La habilidad para emplearse y adaptarse a un nuevo empleo con relativa facilidad y rapidez

Por lo que podemos distinguir dos tipos de empleabilidades:

  1. Empleabilidad interna: determina el nivel de competitividad de un trabajador dentro de la empresa (caso b y c)
  2. Empleabilidad externa: determina el nivel de competitividad de un trabajador en el entorno del mercado laboral (caso a y d)

Como centro de formación, ¿en qué me influye el concepto de empleabildiad?

En primer lugar, en los próximos tiempos en la evaluación de la formación para el empleo veremos que irán apareciendo indicadores que midan la eficacia y/o la eficiencia. En alguna iniciativa de formación, como puede ser la formación con compromiso de contratación, el número de personas contratadas si puede ser un indicador válido, pero en muchas otras iniciativas de formación para el empleo, vincular de una forma directa una acción formativa con el número de trabajadores que han encontrado empleo no es un buen indicador. Tenemos que aprender a distinguir entre lo que es formación y lo que puede ser orientación, activación, intermedicación… Por eso, en este debate creo que debemos defender que el objetivo de la formación para el empleo es  incrementar la empleabilidad de nuestro alumnado. Cuando planteas los objetivos de una acción formativa, ¿por qué no los piensas en términos de empleabilidad? “el alumno al finalizar el curso habrá incrementado su empleabilidad interna/externa gracias a que será capaz de…”

En segundo lugar, creo que el concepto de empleabilidad nos puede ayudar, a clasificar los usuarios de nuestros servicios de formación y satisfacer mejor sus necesidades mediante un producto ampliado. Pongo un ejemplo, una persona que intenta acceder por primera vez al mercado laboral y otra que pretende progresar en su empresa, realizan el mismo curso pero un futuro empleador o el jefe actual ¿valoran de la misma forma si el título es expedido por una universidad o por un centro de formación?

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