Todos los días visito centros de formación para el empleo, y una de las preguntas que me suelen hacer es ¿debo hacer esta inversión? Para contestar a esta pregunta recurro a la matriz inversión cliente versus inversión del centro de formación –sabéis que me encanta “reducir” lo complejo y sistematizarlo, casi siempre, en forma de matriz-. El objetivo de esta matriz es ayudarnos a estudiar la rentabilidad, el riesgo y el horizonte temporal de las inversiones que estamos valorando.

Dibujamos una matriz cuyas dimensiones son:
1.- Inversión del cliente (o de un segmento de clientes)
2.- Inversión del centro de formación para el empleo

Podemos delimitar tres áreas

Desperdicio: cuando el centro de formación para el empleo invierte en exceso en un cliente; dedicamos demasiados recursos a un cliente.

Riesgo: cuando el cliente invierte en exceso y el centro de formación no. Algunos clientes de formación para el empleo, han realizado una internalización, dotándose de unos medios materiales excesivos, que no han podido rentabilizar pues en su aventura no han sabido aliarse con un profesional de la formación para el empleo.

Balance: cuanto tanto el cliente como el centro de formación para el empleo invierten con reciprocidad.

Entiendo por esfuerzo inversión, tanto la propia inversión -recursos materiales, tiempo…- como el compromiso, que admite distintos grados – en un plato de huevos con beicon, el cerdo está “comprometido”, mientras que la gallina sólo está “implicada”-.

Esta matriz, también nos puede hacer reflexionar si la palabra cliente la sustituimos por alumno.

A los centros de formación para el empleo les comento que si enfrentan a una inversión que se sitúa tanto el área de desperdicio como el área de riesgo, deben tener una especial precaución.

En la matriz inversión del cliente vs inversión del centro de formación para el empleo vemos que, es la zona de Balance, donde tanto el cliente como el centro de formación para el empleo invierten con reciprocidad, donde podemos encontrar las inversiones con más posibilidades de éxito. Dentro del área de equilibrio podemos distinguir tres zonas, que responden a tres modelos de negocio que pueden ser exitosos:

Transacción: es la zona donde, ni el cliente ni el centro de formación para el empleo, realizan una inversión significativa. La formación subvencionada la podríamos situar en esta zona; ya que la Administración aunque gasta mucho en formación para el empleo –de hecho es el principal cliente de nuestro sector- invierte poco y en consecuencia, los centros de formación para el empleo invertimos poco. Algunas acciones de formación programada también se pueden considerar en éste zona, por ejemplo, cuando una empresa contrata mediante subasta la impartición de un curso de 6 horas para 5 carretilleros. Si en lugar de ser un centro de formación fuésemos médicos, diríamos que estamos “recetando lo que el paciente quiere”.

Partner: tanto el cliente como el centro de formación para el empleo se implican en una inversión; pensemos en una empresa y un centro de formación para el empleo que dedican tiempo y recursos a elaborar tanto un diagnóstico de necesidades formativas como un plan de formación que encaja adecuadamente en la estrategia de la empresa. Si en lugar de ser un centro de formación para el empleo, fuésemos médicos, diríamos que “estamos recetando lo que el paciente necesita”.

Joint Venture: tanto el cliente como el centro de formación para el empleo se comprometen en unas inversiones significativas a largo plazo. Pensemos en una empresa que quiere impartir formación dual y se alía con un centro de formación para el empleo, comprometiéndose ambos a unas inversiones específicas cuya rentabilidad solo se obtendrá a medio o largo plazo. Si en lugar de ser un centro de formación fuésemos médicos diríamos que “estamos realizando una campaña de prevención”.

Esta matriz creo que explica alguna de las realidades del mercado de la formación para el empleo, y puede ayudar a marcar la estrategia de cada centro de formación para el empleo, respondiendo a dos simples preguntas ¿cuánto estoy dispuesto a invertir? y ¿cuánto están dispuestos a invertir el segmento de clientes a los que me dirijo?

Una reflexión para finalizar. Vemos que en el mercado de la formación para el empleo, la mayoría de los centros son trasversales –imparten formación de carácter generalista, intersectorial-, nos encontramos con muy pocos centros de formación para el empleo especializados. ¿Cuál puede ser el motivo? Como he comentado, el principal cliente de la formación para el empleo es la Administración –tanto en la formación de desempleados como con los planes de oferta para los trabajadores ocupados—pero lo hace generando incertidumbre en el mercado- lo que ocasiona, como dijo recientemente en un tuit Alfonso Luengo –Director Gerente de la Fundación Estatal para la Formación en el Empleo- que “dedicarse a la formación subvencionada es y será arriesgado”, y esto hace que los centros de formación para el empleo no inviertan y se muevan en la zona de transacción.

Por último, pero no menos importante, me encantaría saber tu opinión, ¿en qué zona identificas cada segmento del mercado?, ¿Qué grado de inversión crees que tiene que tener cada modelo de negocio de la formación para el empleo?, ayúdame con tus comentarios a definir mejor esta matriz.

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