Antes de coger unos días de vacaciones, quiero compartir una reflexión: trabajamos en Formación Profesional para el Empleo (FPE), lo que nos hace competir en un océano rojo, ¡con lo bonitos que son los océanos azules!.

A la estacionalidad existente en formación de demanda, que hace que la actividad se desarrolle con claras puntas de trabajo durante el año, en formación de oferta, nos movemos no sólo en un contexto de incertidumbre de ¿cuándo saldrá la convocatoria? sino de auténtico desasosiego ¿habrá este año convocatoria?, panorama que se da tanto en el ámbito autonómico como estatal, desgraciadamente.

¿Habrá este año 2016, convocatoria de oferta para trabajadores ocupados? o ¿ los 250 millones de euros destinados a la misma irán a reducir el déficit?. Este año se ha adelantado el cierre del ejercicio económico a julio, cuando lo habitual suele ser noviembre. De todas formas, no sería la primera vez que sale una convocatoría en agosto; te avanzo que los días 5, 19 y 26 de agosto hay Consejo de Ministros. (*)

¡Con qué envidia he observado siempre la Formación Profesional!. Tienen claramente determinado su ciclo de producción, comenzando su actividad en septiembre y finalizando en junio, de forma cíclica.

Hasta hace poco, si tenías un centro de Formación Para el Empleo presencial en una CC.AA. y tenías experiencia en la gestión de convocatorias de formación en esa CC.AA., tenías ciertas garantías que en la próxima convocatoria tuvieras asignación.

En la actualidad, no obstante, se ha incorporado a nuestro lenguaje un concepto hasta ahora desconocido en nuestro sector: unidad de mercado. Con el que la afirmación anterior (contar con histórico garantizaba aprobaciones futuras) se pone en jaque.

Hemos visto cómo, durante 2015 y 2016, se han publicado convocatorias públicas en el ámbito de la formación para el empleo y que éstas, han sido suspendidas y luego modificadas por las instrucciones de la SECUM.

Para quien aún no conozca éste organismo señalaros que la SECUM, Secretaria del Consejo de la Unidad de Mercado, es un organismo, perteneciente al Ministerio de Economía que vela por la unidad de mercado, por el cumplimiento de la ley 20/2013, de 9 de diciembre, intentando combatir los obstáculos y barreras que las propias Administraciones Públicas ponen a la unidad de mercado.

Entre 2015 y 2016 su intervención ha afectado a 9 CC.AA. En 2015 la SECUM ha resuelto casos referidos a las convocatorias de Canarias, Madrid, Cantabria, Aragón y Asturias. En 2016 de Navarra, Asturias, País Vasco, Valencia, Cantabria, y Castilla La Mancha.

¿Cómo ha influido?

Ha modificado requisitos como por ejemplo, que una empresa no pueda presentarse a una convocatoria en una CC.AA. en la que no tiene sede física. También ha anulado criterios de valoración de convocatorias pasadas… en definitiva, ha habido un punto de inflexión respecto a los requisitos de valoración y por tanto de concurrencia. El resultado de éstas decisiones son un incremento de la competencia.

Cuando me llaman para participar en foros de interés para nuestro sector, defiendo la idea, que las administraciones públicas de las diferentes CC.AA. no tienen que intentar proteger a los centros de su región, tienen que volcarse en que los centros de su región sean los que acudan a las convocatorias de otras CC.AA.

Las aulas virtuales (videoconferencias) tienen la consideración de formación presencialsin necesidad de desplazarnos todos al mismo sitio– y creo que van a ser una poderosa herramienta para poder impartir formación presencial entre alumnado disperso geográficamente, por profesores relevantes donde su lugar de residencia no es impedimento y, a su vez, con mayor valor añadido y más eficiente económicamente. Estas soluciones en cuanto a metodología de impartición se irán implementando. Las aulas virtuales, también, incrementarán la competencia.

Si al incremento de la competencia, le añadimos que la Administración Pública “compra” un producto estandarizado –especialidades formativas y certificados de profesionalidad- que son una commodity, y compra con criterios de eficiencia económica, su traducción es: ¡precios a la baja!

Recuerdo cuando impartíamos formación para desempleados. En concreto me viene a la cabeza un curso que impartíamos: certificado de profesionalidad de GESTIÓN INTEGRADA DE RECURSOS HUMANOS, nivel 3 de cualificación de 670 horas. Impartíamos esta formación a 20 alumnos y alumnas a 13€/h*a, un total facturación de ¡¡¡169.000 €!!!.

Olvidaros, ¡estos ingresos no volverán! . En la actualidad, ya es una realidad que la teleformación se subvenciona a 2,26 €/h*a, tenemos de hecho ya publicada esa referencia en una Comunidad Autónoma.

Además de todo lo anterior, unimos que, cada cierto tiempo, se cuestiona a nuestro sector y se plantea la siguiente pregunta ¿para qué sirve la formación para el empleo?.

Hace unos días la Ministra de Empleo en funciones decía que “La situación del desempleo se arregla con formación”, tengo la sensación que el apellido de nuestro sector, formación profesional para el EMPLEO, genera falsas expectativas al poner una relación directa entre formación y empleo, cuando nosotros lo único que podemos hacer es mejorar la empleabilidad.

Bueno, te invito a que este agosto descanses e intentes buscar tu océano azul.

(*) Actualizado 25/08/2016: La convocatoria del año 2016 para la concesión de subvenciones públicas para la ejecución de planes de formación, de ámbito estatal, dirigidos prioritariamente a trabajadores ocupados se aprobó en el Consejo de Ministros del día 5 de Agosto y se ha publicado en el BOE de 25 de agosto.

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