Las primeras informaciones sobre la adjudicación de la convocatoria estatal de 2016 (publicada en agosto 2016 y aún no resuelta) indican que, de los 250 millones de euros previstos para asignar a los diferentes planes, sólo se van a adjudicar 185.972.309 €, es decir, el 26% de los fondos se quedarán sin adjudicar. Esto implica que en 24 sectores económicos no habrá formación y en 53 sectores se adjudicará menos formación de la presupuestada. En la dotación económica que había para formación intersectorial 34.000.000 € también se asignará una cifra inferior 29.394.777€ cerca del 14% menos.

Parece que van a ser 530 las entidades de formación beneficiarias; si te preguntas cómo será la distribución de fondos entre ellas… todo indica que responderá a ley de Pareto.

En los medios de comunicación aparecen noticias sobre lo sorprendente que es que 64.027.691 € queden sin adjudicar. ¿Cuál puede ser la explicación?

Se produce un fallo de mercado cuando la asignación de recursos disponibles no es eficiente. A mí, que me gusta pensar que la formación profesional para el empleo es un mercado, por lo que se me ocurren las siguientes explicaciones:

En primer lugar, estamos en el marco de una iniciativa de formación para el empleo que antes llamábamos “de oferta”… ¿pero, quién ha realizado la oferta? ¿han sido los centros de formación para el empleo los que han decidido presentar una oferta formativa conforme a tanto a las necesidades del mercado como a su propia competencia como centro?. NO. La respuesta es que ha sido la Administración (Fundae, las Comisiones Paritarias Sectoriales…) quién ha decidido “ofertar” unos determinados cursos –las acciones de referencia sectorial- fruto de su papel como órgano consultivo a lo largo de los años.

Creo que aquí hay un “fallo de mercado”. Estamos ante una “formación centralizada”, o si lo prefieres estamos ante un mercado que no es de competencia perfecta, estamos en un mercado en el que hay un único comprador y muchos vendedores (monopsonio)

Os cuento una anécdota para aclarar lo de “formación centralizada”. El profesor de Economía en la Universidad de Toulouse, Paul Seabright escribe en The Company of Strangers: A Natural History of Economic Life, la siguiente anécdota: en la época de la perestroika, Paul Seabright tuvo que tratar con varios altos cargos soviéticos que trataban de cambiar su economía centralizada por una economía de mercado. Uno de ellos, encargado de la producción de pan en San Petersburgo, le preguntó: “por favor, comprenda que estamos determinados a movernos hacia una economía de mercado. Pero necesitamos saber cómo funciona. ¿Quién decide cuanto pan se debe hacer todos los días en Londres y qué cantidad hay que distribuir en cada punto de venta para garantizar el suministro?”. Ante el asombro del burócrata soviético, Paul Seabright le dio la única respuesta posible: “Nadie”.

En segundo lugar, nadie ha comprobado si los centros de formación profesional para el empleo tenían los medios para satisfacer los requisitos de las acciones de referencia estatal. En 2015 no hubo convocatoria, la convocatoria de 2016 –publicada en agosto- aún no está resuelta. Ya escribí sobre el círculo virtuoso de la formación para el empleo, y donde hacía mención a que la estabilidad genera inversión y la inversión genera mayor calidad, con lo cual se incrementa la estabilidad.

Pero también existe el círculo vicioso… menos estabilidad implica menos inversión y menos calidad.

Cuando veo las acciones de referencia sectorial pienso… en la inversión que hay que hacer para desarrollar dichas acciones en teleformación y os aseguro que la inversión es significativa. Y cuando quieres realizar dichas acciones en modalidad presencial… pienso en la carga de trabajo que le añadimos al profesor encargado de impartirlas.

Nuestro sector en los últimos años se ha descapitalizado de conocimiento, de personas bien formadas, pero que por la inestabilidad de nuestro mercado han abandonado la formación profesional para el empleo.

A veces, comparo las posibilidades de formación que tiene un profesor de formación del sistema educativo reglado con las posibilidades de formación que tiene un profesor de formación profesional para el empleo. Mientras que los Departamentos de Educación se vuelcan en el reciclaje de sus profesores, los Departamentos de Empleo o Trabajo… no acostumbran a realizar formación específica para los profesores de formación profesional para el empleo. Si queremos por ejemplo incorporar las TIC en la formación profesional para el empleo es imprescindible contar con los docentes de formación profesional para el empleo. Los datos nos dicen que aquellos formadores que participan en actividades de desarrollo profesional —trabajos de investigación personal y en grupo, o redes docentes— son más proclives a utilizar las TIC con sus estudiantes.

Y sí, en mi opinión, cuando hablamos de inversión, tenemos que hablar de retorno de dicha inversión, y en este sector como en todos, tenemos que trabajar bajo parámetros de eficiencia y eficacia. Yo que llevo toda la vida en este sector, he conocido centros nacionales de formación profesional ocupacional (de gestión pública), con unas instalaciones envidiables, pero algunos de ellos hoy no son un centros de formación profesional para el empleo, son sedes administrativas.

En tercer lugar, si la distribución de los fondos a 530 entidades de formación responde a una gráfica de Pareto, no me extraña, estamos en un mercado muy atomizado, con unos pocos grupos que actúan a nivel nacional –bueno cuasinacional pues no me viene a la cabeza ningún grupo que tenga aulas en todas las provincias y si me apuráis ni siquiera en todas las CC.AA.- algunos grupos de ámbito regional y muchos pequeños centros muy arraigados en su municipio o comarca. Esto no quita para que aquí, también exista un “fallo de mercado”, hay unos pocos que intentan “imponer su poder de mercado”, beneficiándose por ejemplo de la asimetría de información que existe, por ejemplo, en cuanto al proceso de compra que realiza la Administración. Cuando eres un centro de formación pequeño pero bien arraigado en tu municipio no te resulta fácil conocer los “entresijos” de una convocatoria estatal de 250 millones de euros.

Por último, pero no menos importante, me encantaría saber tu opinión ¿Cómo crees que se debiera articular la próxima convocatoria estatal para trabajadores en activo? ¿En qué discrepas sobre mi opinión y en qué coincides? ¿Cómo les damos poder de mercado al alumnado? Ayúdame con tus comentarios.

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