Ayer viernes, en Madrid, participé en el I Congreso promovido por Autoforma, impartiendo la ponencia “WEBINAR: la modalidad de impartición que viene para quedarse”; para quienes no hayáis podido asistir, comparto la esencia de mi ponencia. Considero que los centros de formación profesional para el empleo deberían barajar incorporar esta modalidad de impartición de formación a su catálogo.

Que la tecnología se está incorporando en el mundo de la educación y la formación no cabe ninguna duda, es un hecho, aunque personalmente considero que aún estamos en los inicios … Webinar, Weblab y Bots … la pregunta que debe hacerse un centro de formación para el empleo es ¿qué tecnologías debo incorporar a corto plazo? Os avanzo mi respuesta, el webinar es una de ellas. A modo de ejemplo, en EE.UU. la palabra webinar se busca más en Google que la palabra elearning.  En España la proporción está en 1 a 3 a favor del elearning, pero datos como éste, precisamente, me hacen predecir que el Webinar es una modalidad de impartición que viene para quedarse.

En nuestro vocabulario, bueno en “tripartés” como nos gusta decir a quienes trabajamos con y para FUNDAE, a los webinar se les llama “aulas virtuales”.  La orden ESS/1897/2013 que desarrolla el RD 34/2008 define en su artículo 6.3 al aula virtual como

“…entorno de aprendizaje, donde el tutor-formador y el alumno, interactúan a través de un sistema de comunicación telemático de carácter síncrono.

Una clase presencial convencional retrasmitida vía telemática, en la que tutores-formadores y alumnos pueden preguntarse en tiempo real, es considerada aula virtual”

Pero el webinar, ¿qué consideración de modalidad de impartición tiene? ¿presencial o teleformación?  Yo, he mantenido durante mucho tiempo que en formación para el empleo el aula virtual, sí, es formación presencial.  Mi afirmación derivaba de las características del webinar y de que así lo afirmaba el Servicio de Atención al Cliente y Orientación de la Fundación Estatal para la Formación en el Empleo. Pero…  FUNDAE ha cambiado su criterio, tras la publicación en noviembre de 2016 de la guía “Modalidad Teleformación: Orientaciones a las empresas en relación con la Iniciativa de Formación Programada para sus trabajadores”, documento en el que se hacen tres menciones a los webinar, y en la primera lo deja claro: considera a los webinar como una variante de la teleformación.

Las aulas virtuales son una variante de la modalidad de teleformación. Su diferencia con otras modalidades de teleformación es que se exige que la formación se realice de forma sincronizada, para que todos los participantes se encuentren en el aula virtual en el momento de la sesión”

La segunda mención de FUNDAE, es consecuencia de la primera, y vuelve a insistir que los Webinar se consideran teleformación:

El aula virtual en ningún caso podrá utilizarse para desarrollar las sesiones de evaluación final o de tutoría que, en la modalidad de teleformación, requieran presencia física del alumnado de conformidad con lo estipulado en la normativa en vigor que regule la especialidad a la que se refiera la acción formativa que se imparta mediante teleformación.

FUNDAE, lo dice claro, hoy por hoy, los webinar se consideran teleformación. Para los centros de formación para el empleo, la principal consecuencia de que FUNDAE considere a los webinar como teleformación, es que el módulo económico a aplicar será el de la teleformación, También es cierto que el límite de alumnado por sesión es el de la teleformación.

Pero independientemente de la consideración que tienen los webinar para FUNDAE, me gustaría señalar que para los centros de formación para el empleo, cuando organizan un curso a través de webinar, tienen que tener en consideración que su principal característica es que es síncrono, por lo que desde el punto de vista de la producción, en algunos aspectos es igual que la formación presencial.  Tienes que “bloquear” un aula –sea está física o virtual- para la realización de esa acción formativa,  Respecto al tutor, igual, el tutor tiene que estar presente durante un tiempo pre-establecido. Vemos que en estos aspectos no se cumple la segunda parte del claim de la teleformación “donde estés y a la hora que estés”. Es decir, podemos encontrarnos en cualquier lugar para acceder vía web al webinar, pero sí hemos de estar presentes con el profesor y el resto de alumnos a una hora predeterminada.

Desde el punto de vista comercial, los webinar permiten, por un lado, captar alumnado en un ámbito superior al de la formación presencial –la zona de influencia de un curso presencial en principio está en unos kilómetros respecto del centro de formación, mientras que en un webinar, la distancia al centro de formación no tiene ninguna relevancia- . Además, nos permite programar webinar a horas “intempestivas” –no es habitual programar un curso presencial de 22:30 a 23:30, pero  puede ser un horario aceptable para un webinar-.

Poner en marcha un webinar supone realizar una serie de funciones por diversos agentes. Está el promotor del webinar –es quién diseña, programa, gestiona, impulsa y financia el webinar-, luego tenemos al profesor –es quién imparte el webinar-, el panelista,  es la persona que lleva los mandos “técnicos”, y como no, otra figura importante es el alumno y el vendedor, el que capta al alumnado.  Si alguien tiene dudas, en formación profesional para el empleo también hay vendedores. Yo, que he impartido muchos cursos de técnicas de venta, me gusta decir que la diferencia entre un niño y un adulto es que el niño piensa que todo se compra mientras que los adultos sabemos que todo se vende. Comprar y vender son las dos caras de la moneda.

Hoy la tecnología para realizar un webinar está al alcance de cualquiera, tanto por su facilidad de uso –la norma es que sean servicios SaaS- como por su precio, tenemos desde herramientas gratuitas a herramientas de pago con unos precios muy accesibles.

La tecnología de los webinar es muy sencilla para los agentes intervinientes (promotor, profesor, alumno…) El que la tecnología sea tan accesible implica que hay personas que son capaces de unir las tres funciones básicas del webinar –crearlo, captar alumnos e impartirlo-, por ejemplo, grandes empresas, cuyos trabajadores están muy habituados al uso de la tecnología; personas con conocimientos muy especializados, con una buena marca personal, que logran impartir formación a través de webinar.

Los webinar entran en la característica de “infoproductos” por eso tenemos en la red, numerosas ofertas del tipo “como crear un webinar y facturar un millón de dólares”, hay uno que dice “facturo doce cifras desde la playa”, sin valorar tal afirmación, debemos preguntarnos  si el webinar es una alternativa de ingresos para nuestro centro de formación.

Nosotros nos movemos en el ámbito de la formación profesional para el empleo. Lo primero que tenemos que preguntarnos es  que “normas” tiene que cumplir un webinar, FUNDAE nos da su tercera recomendación:

Para poder ser bonificada, la formación mediante aulas virtuales (ej. Skype, webex,…) debe estar incorporada a una plataforma virtual, de forma que se cumplan todos los requisitos (registros, controles, etc.)

FUNDAE nos indica que debemos implementar la solución webinar dentro de un LMS, dentro de una plataforma de teleformación.

En Kalsanet, tenemos la experiencia, de integrar distintas herramientas de webinar dentro de nuestra plataforma y las experiencias siempre han sido satisfactorias.

Merece especial atención el modelo de negocio que pueden generar para nuestro centro de formación profesional para el empleo los webinar.  La clave está en analizar y potenciar las fortalezas que tienen los webinar, derivadas de la semejanza con la formación presencial o de la teleformación.

Respecto a los ingresos, está claro, FUNDAE, los considera teleformación, por lo que sabemos que la facturación máxima por hora de formación será 7,5 €/h*a por 80 alumnos, máximo 600 €/h. Sabemos que para conseguir alumnos no tenemos que restringirnos a nuestro mercado próximo, podemos desarrollar estrategias de captación a nivel nacional, para lo que probablemente necesitemos una estrategia de marketing digital o/y la colaboración de otros agentes.

Respecto a los gastos, los gastos del aula y del profesor, son rígidos, su comportamiento es similar a la formación presencial. Además, debemos contar con una plataforma de teleformación para poder integrar el programa que soporta las comunicaciones.

Quizás el primer paso para un centro de formación para el empleo que quiera incorporar los webinar a su catálogo sea responder a la pregunta: ¿en mi primera vez, lo hago solo o en compañía?

Si estás interesado en saber más sobre cómo funcionan los webinar, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

Por último, pero no menos importante, me encantaría saber tu opinión, ayúdame con tus comentarios ¿tienes alguna experiencia relevante con los webinar aplicados a la formación profesional para el empleo?  ¿Te atreves a compartirla?

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