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Hoy recupero un artículo que publique en prensa el 20 de marzo de 2012, creo que hoy mantiene su validez y nos hace preguntarnos a los centros de formación para el empleo, ¿como podemos generar valor para el alumno?

Internet es una red global, por la que circula y en la que se almacena una cantidad ingente de conocimiento, es un recurso que debe estar presente en el diseño de cualquier estrategia de aprendizaje de los trabajadores del siglo XXI, tanto a nivel individual como a nivel institucional.

Internet nos da acceso a una serie de recursos que nos permite a cada alumno, de una forma sencilla y muchas veces gratuita, la posibilidad de diseñar nuestro entorno personal de aprendizaje, entorno que podemos configurar para recibir nuestra dieta cognitiva, en el que podemos desarrollar nuestra propia red personal de aprendizaje, en el que en definitiva podemos crear, consumir, almacenar y compartir conocimiento.

Existe una tendencia, también aplicable a la formación, de convertirnos en prosumidores, prosumidor es aquella persona que alterna el rol de productor y de consumidor. Las personas, los alumnos, tenemos un excedente cognitivo que estamos dispuestos a poner a disposición de terceros y en general, no estamos preocupados por el copyright, a lo sumo pedimos tener algunos derechos reservados, como puede ser el derecho a la cita. Además del excedente cognitivo, tenemos un excedente social lo que nos hace buscar conexiones para comunicar, colaborar y compartir. Al tomar un papel activo los alumnos y al trabajar de forma colaborativa se convierte en co-creadores de contenidos. El resultado de estos excedentes lo podemos ver en el desarrollo que ha tenido la web 2.0

Si pensamos en el conocimiento como una mercadería, observaríamos que está cambiando su forma de producción, de distribución y su consumo, que han aumentado exponencialmente en los últimos años, tanto en cantidad como en complejidad, además este conocimiento tiene un periodo de vida cada vez más corto, nace con fecha de caducidad, para poder desenvolvernos en esta nueva situación cada alumno puede descargar algunos procesos de su aprendizaje en los nodos de su red. En el diseño de las políticas de formación quizás no deba tener tanto peso el envasar el conocimiento y ponerlo a disposición de la población y deba ganar peso el proporcionar a la población las habilidades necesarias para que puedan moverse en ese nuevo entorno. La formación ya no nos la podemos plantear ni circunscrita a una época de nuestra vida ni siquiera como una sucesión de eventos, la formación es un ciclo continuo, debemos pensar en términos de dieta diaria cognitiva y aquí las nuevas tecnologías nos ayudan, Internet está abierto las 24 horas los 365 días del año.

El modelo resultante de la interacción entre conocimiento, pedagogía y tecnología, hoy por hoy,  no está exento de limitaciones, una de ellas es la dificultad de acreditación, aunque existen líneas de investigación sobre posibles métodos de acreditación de esta formación: a través del portfolio, la identidad digital del alumno, evaluación por un tercero, analíticas para el aprendizaje…

El aprendizaje social y abierto representa una innovación radical en el proceso de aprendizaje ya que supone por un lado poner bajo el control de los alumnos responsabilidades que antes estaban en manos de terceros y por otro nos lleva a pasar de un modelo formativo centrado en el contenido a un modelo centrado en las conexiones.

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