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Una de las cosas que más me gusta de mi trabajo es visitar centros de formación por toda España, gracias al contacto que tengo con cada uno de vosotros consigo mejorar mi percepción de la realidad. Hay temas recurrentes, uno de ellos son “las prácticas de los alumnos” que en numerosas ocasiones se perciben como una carga para el centro de formación. Creo que cada problema esconde una oportunidad, por eso os animo a enfrentarnos a cada situación con la vocación de generar valor, dotándonos los centros de formación para el empleo, de las herramientas que nos ayuden a incrementar la empleabilidad de nuestros alumnos, es decir, a contribuir que nuestro alumnado obtenga las cualificaciones que demandan en la actualidad las empresas.

Cuando observamos el mercado de la formación “laboral” y a los agentes que interactuamos -nos encontramos tres grandes bloques de agentes: Universidad, Centros de Formación Profesional y Centros de Formación para el empleo- que compartimos el objetivo “proveer a las empresas del personal que precisan”, los tres interactuamos durante el proceso de formación –durante el proceso de formación- con las empresas para que nuestros alumnos pongan en prácticas sus competencias en un ambiente cuasi real.

En el presente artículo, me centraré en el periodo de contacto entre las empresas y los agentes de formación, a través de nuestro alumnado, donde quizás encontremos un área de mejora, que puede contribuir a la eficiencia de nuestros centros, a la mejora de su gestión, a la optimización de nuestro proceso productivo y porqué no decirlo, a prestigiar la labor que desempeñamos, si logramos conseguir que tanto las empresas como la sociedad valore y reconozca nuestro trabajo.

Cuando analizamos la conexión empresa vs centros de formación –con alumnos en proceso formativo- observamos que hay un desajuste entre el output que sale de nuestros centros y el input que necesitan las empresas. Este GAP supone que, las cualificaciones académicas que proporcionamos a nuestro alumnado no se ajustan a las cualificaciones profesionales que desean y demandan los empresario. Esto es inquietante y dado que es nuestro leitmotiv ¿cómo lo podemos corregir?. Cuanto antes nos demos cuenta de ese GAP y lo podamos corregir ¡mucho mejor!

El desajuste de competencias por un lado puede contribuir al desempleo y a la reducción de productividad y competitividad de las empresas y por otro lado implica que hemos “derrochado” recursos.

Si aplicáramos lo que la industria ha aprendido del Lean Management a la formación –aunque soy consciente que hay una corriente de pensamiento que sostiene que eso es “mercantilizar la formación”-, deberíamos producir lo que el mercado requiere, es decir al alumnado correcto, debiéramos proporcionarle formación en la cantidad correcta en el momento justo, en el lugar correcto, por el canal correcto y al coste adecuado.

Señalar asimismo que se produce el gap tanto cuando hay un déficit o carencia de competencias entre el alumnado y el puesto de trabajo (desajuste horizontal) como cuando las cualificaciones, los conocimientos y las competencias del alumnado sobrepasan los requisitos del puesto de trabajo (desajuste vertical).

En sociedad existe la idea de que entre los centros de formación, sean del nivel que sean, y lo que se necesita en el puesto de trabajo hay una diferencia importante. Es por ello que muchas empresas relevantes, para contratar a personal cualificado, utilizan el bodyshopping, es decir que, en lugar de contratar ellas directamente a jóvenes licenciados, utilizan los servicios de importantes consultoras que ponen a su disposición a esos jóvenes licenciados para el desarrollo de un proyecto. Pasados un par de años, las grandes empresas, “fichan” a esos jóvenes licenciados que ya tienen experiencia y, a los que ya considera preparados para contratarlos directamente.

Los centros de formación utilizamos diferentes herramientas para conseguir que la transición entre el centro de formación y el empleo sea más fácil, por ejemplo:

Formación Dual: Algunas Universidades están explorando esta vía, en formación para el empleo tenemos la formación dual en el ámbito laboral –contratos para la formación y el aprendizaje- y en el ámbito educativo tenemos la Formación Profesional Dual, que actualmente aparece regularmente en prensa asociada al llamado “modelo alemán”. En España, en el curso 2015-2016, han estado matriculados en FP Dual 15.304 alumnos, pertenecientes a 789 centros de formación y con la participación de 5.665 empresas.

Prácticas: En las tres grupos de formación –universitaria, formación profesional y formación para el empleo- empleamos de una forma u otra, las prácticas en la empresa. Aquí es donde realmente tenemos “el momento de la verdad” ya que es el momento en el que se pone en contacto a nuestro alumnado con la realidad de la empresa. Es en este punto donde tenemos interconexión y la posibilidad de recibir información de primera mano que realmente ayude a mejorar y favorecer el sistema, dotándonos de información útil que implementar en nuestros proyectos formativos.

Si logramos un modelo eficaz de recogida y análisis de información que revierta en el diseño e implementación de proyectos formativos de éxito, esto redundará en beneficio de todos: obtendremos mayor satisfacción tanto por parte del alumnado ya que le dotaremos cualificación ajustada a su profesión, por parte de la empresa, ya que optimizara los procesos de acogida y contribuiremos a la mejora de su cuenta de resultados, y por parte de la Administración ya que entenderá que no se dilapidan ni despilfarran los escasos recursos existente. En definitiva, prestigia nuestra profesión y mejora su posición en la sociedad, además de hacernos más rentables por cuanto es más fácil captar alumnado para nuestros centros y empresas que quieran acoger al mismo en sus organizaciones.

De una escucha activa, podamos observar que al alumnado de marketing quizás haya que darles más conocimientos sobre redes sociales o que a los de limpieza industrial quizás tengamos que concienciarlos más sobre medio ambiente. Indistintamente, redundará en que nuestro alumnado de la siguiente promoción tenga unas competencias más próximas a las requeridas por las empresas.

Por último, pero no menos importante, me encantaría saber ¿si utilizas algún mecanismo para recoger la información de los “momentos de la verdad”? Y si lo haces ¿Cómo lo implementas después? , ayúdame con tus comentarios. Si crees que le puede servir a más gente, ¿me ayudas a llegar a ellos compartiendo este post en tu Twitter, tu Facebook, tu Linkedin y/o a tus contactos por E-mail?

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